Relato de una dama agradecida

Relato de una dama agradecida

Anoche un hombre vestido de rojo se deslizo por la chimenea de mi casa y entro a mi habitación.
Como estaba dormida pensé que era un sueño, pero aquel hombre de barba blanca se desnudó y se metió a mi cama.
Antes de que pudiera hacer o decir algo, se monto sobre mí y me echo el mejor polvo que me han echado en toda mi vida.
Mis gritos de gozo y mis alaridos de un largo orgasmo fueron ahogados con su mano para no despertar a los demás.
Exhausta pero agradecida, cuando todo había acabado y aún jadeando le pude decir:
- Muchas gracias Santa Claus, pero lo que yo te pedí fue un Volvo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario