¡Vas a sufriiiiir!

¡Vas a sufriiiiir!
¡VAS A SUFRIIIIIR!

Resulta que, tras el diluvio universal, el arca de Noé se movía para todos lados, y el patriarca Noé no encontraba explicación a ello.
 
Un día decide ir a visitar la cubierta de los animales, y he ahí el problema: todos los animales hacían el amor.
 
Noé enfadado les gritó:
 
- Paren, ¡esto no puede ser! Les salvé la vida, ¿es así como me pagan? Van a hundir el arca.
 
Todos los animales le obedecieron, pero a Noé le dio lástima y les dijo:
 
- Le daré una ficha a cada pareja; en ella estará el día y la hora en que pueden hacer el amor.
 
Y así lo hizo.
Pasaron los días y andaba el mono molestando a la mona y le decía:
 
- ¡El miércoles a las 4 de la tarde vas a sufrir!
Y durante tres días le dijo lo mismo.
La mona, muy enfadada, fue a hablar con Noé.
 
- Mira Noé, El mono hace tres días que me anda molestando. Me dice que el miércoles a las 4 de la tarde voy a sufrir. Yo sé lo que va pasar ese día. ¡Pero no puede andar gritándolo por todas partes! ¿Qué van a decir mis amigas?
 
Noé, enfadado, fue a buscar al mono y le dijo:
 
- ¡Oye, mono...! ¿Por qué molestas a la mona de esa manera? ¿Qué es eso de que va a sufrir?
 

- Verás... ¡es que perdí mi ficha jugando al póquer con el burro!

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