El pobre y la comunión

El pobre y la comunión
Un pobre que no tenía nada que comer, siempre iba a la iglesia a comerse las hostias en la comunión.
El cura, que lo tenía fichado, le da un día un trozo de tocino viejo.
- Éste es el cuerpo de Cristo.
Se levanta el pobre y dice:
- Pues a mí me ha tocado el sobaco.

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